Mercado de Piratas.

Y seguimos con los piratas está vez pirateado de un texto original de Edgar Saavedra quien recomienda leerlo de corrido en una sola toma de aire.

Todo es pirata. O casi todo. O está por convertirse. En México hay un presidente pirata. El Vaticano ha tenido más de un Papa pirata. Piratas y trogloditas. Hay de todo en la viña pirata del Señor. El Gabo se pirateó un par de ideas para sus novelitas. Michael Jackson se pirateó la Cumbia Matosa de Manu Dibango. Hasta el barbilindo Johnny Deep se siente pirata. A un taxi espacial le descubrieron tornillos piratas. Los Venezolanos son los más piratas del Software. El eMule es un burro pirata. Ares, no es un signo zodiacal sino un símbolo del tráfico de música. Estados Unidos pelea cruentas guerras piratas con soldados piratas. Rusia, China, Canadá, México y España. Los países más piratas del mundo. Pronto casi todo lo que se venda aquí será pirata, desde zapatos y calzones, hasta ideas políticas e intelectuales. Piratería y mapachería también van de la mano. Los cornudos tienen hijos piratas. Todos los mexicanos somos hijos de la madre pirata mas trascendental y cósmica: La chingada, un poco India, un poco española, siempre pervertida. Las virgencitas de Guadalupe, la Soledad, Juquila y los Juandieguitos provienen hoy de China. Lo mismo que el mezcal, las piñas y los chiles. Hay escritores piratas que publican libros piratas en editoriales piratas que luego venden en ferias de libro piratas. Las maruchan son unas sopas piratas de los excelentes fideos italianos. Nadie se salva. Ni Juanga ni Chente. Nadie quiere salvarse. La piratería mata. Supongamos que usted quiere ingerir unas tachas, va a la narcotiendita —que ningún policía sabe donde está pero el ciudadano común si— y compra sus pequeñas ayudas y resulta que le dan gato por liebre y luego usted muere. Aunque también por la vial legal se puede ir al hoyo. Basta ir a una farmacia y en un descuido está usted deglutiendo sustancias activas piratas. No hay salvación, ahora mismo en casa de cualquiera descansan por lo menos 100 artículos piratas. Pueden ser películas, discos, prendas, cositas y se queda corta la lista. Renato Blanco, licenciado en Administración Financiera por el ITESM, señalaba hace poco que México es un país rico en cultura pirata. La frase es rara pero suena halagadora. El gran problema es que la piratería se vuelve cada vez más competitiva —Dice Blanco—ofrece lo último y lo más novedoso a los mejores precios. Siempre va un paso adelante de la industria, el comercio legal y las autoridades. La piratería aunque la ejerce cualquier hijo de vecino, quien la controla es el crimen organizado mundial. Vender piratería es la mejor opción. Así lo ha demostrado el mayor Corsario de todos los tiempos: Internet. Llevar la contra es simplemente inútil e imposible. La guerra contra la piratería es como la guerra imposible contra el narcotráfico. Guerra pírrica cuanto mucho. Además la piratería es útil para vivir. Nos hace místicos y alegres. Es buena para tomar café, para acostarse, para hacer el amor, para fumar y no salir del cuarto. Con para de palo y parche al ojo izquierdo yo me quitó el sombrero de tres picos y saludo a Jonás y sus gallinas.

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